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LA INACTIVIDAD PONE MAL AL VOLANTE (16/10/01)

Aimar no se resigna a ser suplente en el Valencia Admitió que le hubiese gustado jugar el último partido de la Liga ante el Barcelona. Pero lo cierto es que el técnico Benítez no lo tiene muy en cuenta. Y hay una razón: prefiere a los jugadores que se sacrifican en lugar de los talentosos. Cuesta verlo sentado en el banco de suplentes, mansamente, sin nada por hacer. La dura condena que arrastra, la de no jugar, lo tiene mal a Pablo Aimar. Es que no está acostumbrado a estos duros menesteres de tener que ganarse el puesto. El en River era amo y señor, titular indiscutido. En Valencia, en cambio, es uno más. No importan sus antecedentes ni tampoco que hayan pagado por él más de veinte millones de dólares. Es suplente y no se lo banca. Lo admitió públicamente con un mensaje que tenía como destinatario al técnico Rafa Benítez. “La verdad, me dolió no jugar contra el Barcelona (la última fecha de la Liga española). Estaba con muchas ganas de estar en ese partido. Quería verlo a Saviola...”, se lamentó. El entrenador, por las dudas, dejó sentada su posición. Y nada lo hace cambiar: “Desde que el fútbol es fútbol, siempre cuando uno no juega, dependiendo de que tenga más o menos importancia, se le da mayor o menor trascendencia. Afortunadamente el Valencia tiene muchos futbolistas importantes y siempre que no juega uno de ellos nos acordaremos, independientemente de que el resultado sea bueno”. Devolución de gentilezas para Aimar. Esto, claro, generó un estado de tensión entre el jugador y el técnico, por más que públicamente ambas partes se encarguen de recalcar que todo está bien. Hay una verdad a gritos: Benítez apuesta, generalmente, por planteos no tan ofensivos. Y esto, entonces, le quita espacio al ex volante de River. Lo contrario ocurre, por ejemplo, con Christian González, quien se mueve como un carrilero por izquierda y su misión no sólo pasa por generar ofensivamente sino también por controlar a los rivales. Aquí, en este punto, daría la sensación de que está el centro del conflicto entre Aimar y Benítez. El pibito es un creativo que prioriza jugar por sobre obstruir. Es su estilo, en definitiva. Y está bien que no lo abandone. Si llegó tan alto al fútbol fue, justamente, por esos pases milimétricos y por las gambetas que dejaban pagando al más pintado. Pero por ahora, con eso sólo no alcanza para ganarse un lugar.

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